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IMCA actualiza su guía sobre corrientes submarinas y seguridad del buzo

La revisión 1 de IMCA D061 incorpora corrientes de lazo, solitones y monitoreo: consecuencias para operaciones comerciales.

Buceador comprobando su equipo en cubierta

Nota editorial (5 de noviembre de 2026): este análisis se publica el 5 de noviembre sobre una actualización técnica de IMCA difundida el 3 de noviembre.

IMCA publicó la revisión 1 de su guía D061 sobre corrientes submarinas y seguridad del buzo. El documento incorpora corrientes de lazo, solitones y tecnologías de monitoreo, con implicaciones para la planificación y el control de operaciones comerciales.

Redacción Diving LATAM | Seguridad y buceo comercial. Fotografía ilustrativa de preparación de equipo en cubierta, no relacionada con una investigación de IMCA. Foto: Kindel Media / Pexels.

Una corriente puede hacer inviable una operación aun cuando el pronóstico meteorológico parezca favorable. La velocidad en superficie no siempre representa lo que ocurre a profundidad, y las variaciones temporales pueden afectar el desplazamiento del buzo, la tensión de umbilicales y las posibilidades de rescate. Por ello, resulta relevante la actualización de IMCA D061, The effects of underwater currents on diver performance and safety, publicada el 3 de noviembre de 2026.

La International Marine Contractors Association (IMCA) identifica esta versión como revisión 1 de noviembre de 2026. Según la ficha pública, amplía la guía anterior para incluir corrientes de lazo, solitones —ondas internas que pueden generar cambios rápidos en el flujo— y tecnologías de seguimiento de corrientes. Su propósito es ayudar a evaluar cómo las condiciones hidrodinámicas influyen en el desempeño y en la seguridad de las operaciones de buceo profesional.

El límite de una operación no es solo la fuerza del buzo

Una corriente intensa puede incrementar el esfuerzo físico, dificultar la orientación, desplazar al trabajador respecto de su posición prevista y modificar la carga sobre umbilicales, herramientas o sistemas de comunicación. El problema se multiplica cuando una operación incluye trabajos de inspección, mantenimiento o manipulación de estructuras.

La decisión de continuar no debe depender únicamente de que el buzo declare sentirse capaz. El supervisor debe contar con criterios documentados de aceptación, procedimientos para detener tareas y un plan de recuperación compatible con el ambiente real. Evaluar el riesgo significa considerar la duración del trabajo, su complejidad, los puntos de refugio, la profundidad, el equipo disponible y los recursos de emergencia.

Por qué IMCA incorpora las corrientes de lazo y los solitones

Los sistemas de corrientes pueden variar en dirección y magnitud entre capas de agua. Las corrientes de lazo y las ondas internas no se describen de manera adecuada observando solamente el estado superficial del mar. Por ello, la medición cerca del nivel de trabajo y la información oceanográfica local pueden resultar determinantes.

Los nuevos apartados del documento no justifican aplicar un valor único de corriente como límite para todas las tareas. Las condiciones admisibles dependen de procedimientos, configuración del sistema, evaluación y requisitos contractuales. La ficha pública del documento no ofrece umbrales numéricos; Diving LATAM no atribuye cifras que no ha verificado en su texto íntegro.

La tecnología de monitoreo necesita decisiones humanas

Instrumentos como perfiladores acústicos de corrientes y sensores desplegados en el área permiten obtener datos a distintas profundidades. Sin embargo, un registro instrumental no sustituye el criterio del supervisor: necesita calibración, ubicación adecuada, interpretación y reglas claras sobre cuándo modificar o suspender una inmersión.

También deben documentarse diferencias entre condiciones previstas y observadas, procedimientos de comunicación y capacidad real de actuar ante un cambio repentino. Una alarma sin autoridad para suspender la faena carece de utilidad operacional.

La lectura latinoamericana

La actualización resulta pertinente para empresas que trabajan en instalaciones offshore, puertos, estructuras costeras y sistemas con corrientes dinámicas. Cada zona de México, Brasil, el Caribe y el Pacífico requiere información local: no corresponde importar automáticamente un perfil oceanográfico de otra región.

En la formación y auditoría de contratistas, el tema ofrece un criterio concreto: demostrar que el plan de buceo se construye sobre datos del lugar de trabajo, con responsabilidades definidas y capacidad de detener una operación. IMCA publica prácticas recomendadas, no una legislación universal; su aplicación debe armonizarse con exigencias nacionales y contractuales.

Fuentes

Sobre el autor

Francisco Javier Davids

Autor y colaborador de DivingLATAM.

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